SeproTec Multilingual Solutions, empresa líder en la industria de la traducción y la interpretación en España y una de las compañías más importantes del mundo en su sector, ha confirmado su participación, apoyo y patrocinio en el Foro Internacional del Español 2.0 (FIE 2.0), que tendrá lugar en IFEMA Feria de Madrid del 23 al 26 de abril de 2015.

Desde sus inicios, SeproTec siempre ha apostado por aquellas iniciativas que beneficien el desarrollo del sector; iniciativas como el FIE 2.0, que persigue consolidarse como el foro de debate más actual y relevante de la industria del español.

SeproTec participa de forma muy activa en el desarrollo del evento y será una de las piezas clave en temas tan relevantes como: La diversidad del español, La traducción del español o El español en el ámbito de la Propiedad Industrial que presentará a través de distintas ponencias y mesas de debate.

Además, contará con un stand que permitirá experimentar en primera persona los detalles de algunos trabajos relacionados con el sector de la traducción, la interpretación, la localización o el doblaje, además de actividades de interés general dirigidas a traductores, intérpretes, lingüistas, profesores, estudiantes y demás público interesado.

El FIE 2.0, promovido por el Cluster del Español de Madrid Network y organizado por Feria de Madrid, cuenta con el apoyo de S.M. el Rey Don Felipe VI, presidente del Comité de Honor, y con el auspicio de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), el Instituto Cervantes, la Universidad de Alcalá, la Universidad de Salamanca, la Fundación General CSIC y el CERLALC.

Noticias relacionadas:

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Un foro en Madrid analizará el valor económico del español – El País

Una herramienta global de negocio llamada idioma español – El Mundo

El Foro del Español, en español – ABC blogs

 

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Sin idioma

febrero 16th, 2015 | Posted by admin in Sin categoría - (0 Comments)

Paseo entre personas que pasean hablando

lenguas que no comprendo

por calles que no sé adónde me llevan.

 

En las paredes frases que no sé lo que dicen,

lo que gritan calladas.

 

Una mujer se acerca

y me pregunta algo que no entiendo,

me lo repite y vuelvo a no entenderla.

 

Parece un sueño pero estoy despierto.

 

Y así, desde hace días, podría decir años,

me he ido acostumbrando a no entender.

 

Le he cogido cariño a esta ignorancia,

a la elipsis que soy, a la sedante

dicha de no poder comunicar.

 

Recuerdo que Canetti soñaba con un hombre

que no hablase ninguna de las lenguas del mundo.

 

Una poesía de Juan Vicente Piqueras

Premio Loewe de Poesía 2012

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Ayer se publicó en el periódico El País un artículo que me hizo reflexionar. Se trata de un pequeño análisis sobre la última encuesta del Instituto Galego de Estatística (IGE), en la que se publican datos que demandan todo nuestro interés.

Según esta encuesta, solo uno de cada cuatro jóvenes gallegos menores de 15 años habla gallego habitualmente. Los datos reflejan que, en cinco años, de 2003 a 2008, los que hablaban gallego pasaron a ser del 43,2 % al 30,29 %, un descenso significativo; mientras que los castellanohablantes pasaron a ser del 19,6 % al 20,28 %.

El debate se centra en el presunto descenso de los gallegohablantes en favor de otro – también presunto – ascenso de los monolingües, especialmente en castellano, a pesar del decreto de plurilingüismo que rige la enseñanza y que establecía, hasta 2010, una educación al 50 % entre las dos lenguas cooficiales. Ese año, el reparto se vio afectado por la entrada del inglés en el nuevo decreto y es aquí cuando se inicia de nuevo la polémica. La Real Academia Galega emitía una declaración institucional en la que solicitaba la derogación del decreto de 2010 con la intención de evitar «el desahucio del idioma de su propia casa» pero, ¿es el decreto de 2010 el causante de este descenso en el uso del gallego?

Sin entrar a valorar lo acertado o no de este último decreto, a mí, personalmente, no me gustaría ver que los idiomas que históricamente han enriquecido nuestra cultura muriesen paulatinamente en el museo de las lenguas. Creo que un idioma debe ser una herramienta útil y dinámica, que sume y no que reste, y es por eso por lo que me parece importante escuchar a la sociedad y entender sus necesidades.

Decía Darwing que «no sobrevive el más grande ni el más fuerte, sino el que sabe adaptarse»; y es que si no ponemos todo nuestro empeño en legislar con la mirada atenta en el presente, nunca seremos capaces de asegurar su futuro.

Es un debate interesante en el que la tan manida pluralidad se manifiesta con un sinfín de posturas diferentes; todas enriquecedoras, qué duda cabe.

Álvaro Salamanca

Responsable de Relaciones Institucionales

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Nace Wonderloc, un servicio pensado para facilitar la creación y gestión de contenidos digitales en cualquier idioma.

Wonderloc integra las herramientas más avanzadas de un gestor de contenidos web junto con las de un servicio de traducción profesional. Es el resultado de la colaboración entre SeproTec, empresa líder del sector en España y una de las 40 empresas más importantes del mundo en la industria de la traducción y la interpretación, y Cruel Design, empresa especializada en la ingeniería de software con una amplia experiencia en la tecnología de Oracle.

Wonderloc nos permite gestionar todo nuestro contenido digital, ya sea en páginas web, redes sociales, dispositivos móviles, plataformas de comercio electrónico o portales de internet, gracias a su tecnología integrada basada en la plataforma Web Center Sites de Oracle.

Su valor añadido reside en la reducción de costes, ya que nos permite unificar los contenidos digitales; en una mayor visibilidad en el mercado internacional, gracias a la traducción y localización de estos contenidos y en el análisis del impacto real que tengan en los diferentes mercados.

En definitiva, Wonderloc es la herramienta ideal para aquellas empresas que se encuentren en un proceso de expansión internacional o que ya cuenten con presencia en otros mercados y quieran optimizar el impacto de sus contenidos digitales.

Más información pinchando aquí.

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Ayer se cumplió un mes y un día desde que comenzara la fase final de la Copa Mundial de la Fifa Brasil 2014, momento en el que SeproTec y la Fundéu publicaron la página multimedia Guía de pronunciación Brasil 2014.

La edición de la Guía, un compendio de 1.599 grabaciones de audio y 1.350 transcripciones fonológicas correspondientes a los 736 jugadores integrantes de las 32 selecciones finalistas (23 por selección), sus 32 técnicos, otras tantas federaciones nacionales y sus presidentes, la cincuentena de apelativos con los que se conoce a las selecciones, 33 árbitros y 24 emplazamientos, ha sido una empresa harto complicada que ha requerido de cientos de horas de trabajo por parte de un grupo de casi cincuenta profesionales entre intérpretes-locutores, técnicos de audio, informáticos, editores, diseñadores, documentalistas y coordinadores.

Puede que a alguien le sorprenda el número de intervinientes en la Guía, pero no hay que olvidar que se trata de una obra en la que se ha abordado un léxico muy particular, el de los caprichosos nombres propios, y nada menos que en 16 idiomas. Nombres, además, cuyas grafías pueden ser uniformes en los cinco continentes, pero no así sus pronunciaciones, que varían significativamente a gusto del consumidor. Y así lo hemos podido comprobar en casos como el del jugador colombiano James Rodríguez (/Jámes/, no /Yéims/), el del seleccionador argentino Alejandro Sabella (/Sabéla/, no /Sabéya/) o el de los hermanos Boateng (/Botáng/ el de la selección ghanesa y /Boaténg/ el de la alemana). Es decir, que no ha habido una referencia clara y distinta, basada en sus grafías, para determinar cómo había que pronunciar los nombres de los protagonistas, sino que en muchos casos ha habido que documentarse acudiendo a archivos sonoros o llamando a periodistas cercanos a los jugadores implicados. Y esto sin contar con que, aparte de los 16 idiomas mencionados, se ha trabajado con cinco variedades de inglés (Inglaterra, EE. UU., Australia, Ghana, Camerún y Nigeria), otras cinco de francés (Francia, Bélgica, Suiza, Costa de Marfil y Camerún), tres de alemán (Alemania, Suiza y Bélgica), dos de italiano (Italia y Suiza), dos de portugués (Portugal y Brasil) y dos de neerlandés (Holanda y Bélgica), variedades todas ellas que han sido escrupulosamente respetadas en la selección de locutores —todos ellos hablantes nativos de cada variedad— por parte del departamento de Producción de SeproTec.

Otro de los retos que hubo que afrontar en la elaboración de la Guía fue el que plantearon selecciones como las de Bélgica y Suiza, países donde se hablan tres idiomas oficiales y en los que, por lo tanto, dependiendo del cantón o departamento al que pertenezcan sus hinchas o los periodistas que hacen su seguimiento, los nombres de los jugadores se pronuncian de formas diferentes: a la francesa, a la alemana, a la neerlandesa o a la italiana. Y con el «agravante» de que un alto porcentaje de ambas plantillas tiene apellidos de origen africano, árabe, balcánico o latino. Puesto que se decidió transcribir los nombres de los jugadores tal como se pronuncian en los países a los que representan (ver Sobre la guía), no como en aquellos de los que son originarios (Khedira, por ejemplo, se pronuncia /Kedíra/ en Alemania, pero /Jéd-derá/ en Túnez, país de donde procede el apellido, y en la Guía nos decantamos por la forma alemana /Kedíra/), el problema estaba servido: mientras que en Bélgica los flamencos, de habla neerlandesa, se refieren a Vincent Kompany como /Vínsent Kompáni/, los valones, francófonos, lo llaman /Vansán Kompaní/. Y lo mismo sucede con, por ejemplo, Romelu Lukaku, Kevin Miralles, etc. en la selección belga, o con Philippe Senderos, Xherdan Shaqiri o Admir Mehmedi, entre otros, en la selección suiza. Finalmente, ante la imposibilidad de contactar con los propios jugadores para saber de primera mano cómo se hacen llamar, no hubo más remedio que buscar en internet archivos de audio de las televisiones suizas y belgas en los que se los entrevista o menciona. Y aun así, en ocasiones la elección tuvo que basarse en la estadística, pues dependiendo del medio en el que se los mencionase se les llamaba de una forma o de otra.

También fue especialmente complejo el tratamiento de los nombres procedentes de idiomas no latinos, como los de las selecciones argelina (árabe), coreana, iraní (farsi) o japonesa (no se mencionan la croata, la rusa y la bosnia por estar sus ligas integradas en las competiciones europeas, lo que hace que sus transliteraciones del cirílico al latino sean más uniformes y cuidadas, menos problemáticas). En estos casos se tuvo que trabajar con las transcripciones facilitadas por la Fifa en su página web, transcripciones que en muchos casos difieren notablemente de las que se pueden encontrar en los diferentes medios de comunicación e incluso en las webs de las federaciones nacionales que las facilitan. Tal circunstancia produjo en ocasiones la inseguridad de los intérpretes que tenían que locutar los nombres de los jugadores: las transliteraciones facilitadas por la Fifa, sobre todo las de aquellos jugadores con apellidos poco comunes en sus países de origen, desconocidos también por los propios intérpretes, dificultaban notablemente su labor, de modo que había que buscar otras transcripciones alternativas que pudieran complementar las de la Fifa y que les ayudaran a resolver el rompecabezas. Todo este proceso, lógicamente, consumió bastante tiempo de la edición y producción de la Guía.

Por último, tanto el llamado broken English de selecciones como la ghanesa o la nigeriana, con una fonética en muchos casos bastante alejada de la que se considerada canónica en inglés (si es que existe tal cosa…), como la arbitrariedad en la pronunciación de los apellidos no hispanos de muchos jugadores de selecciones hispanohablantes, supusieron una dificultad añadida. Así, en el caso del broken English de Ghana y de Nigeria nos encontramos con un «Harrison» que se pronuncia /Hárrisen/ (en lugar del previsible /Hárrison/), un «Nyantakyi» que hace /Iyántaki/ (no los esperados /Niántaki/ o /Naiántaki//) o un Ejide que hace /Áyide/, entre muchos otros casos, y pronunciaciones tan alejadas de lo esperado producen muchas dudas, que solo se despejan tras consultar vídeos y audios de diferentes medios en los que distintos periodistas nativos mencionan los nombres de esos jugadores. Y en el caso de los apellidos no hispanos de jugadores pertenecientes a selecciones que sí lo son, como pasa, por ejemplo, con Mascherano, que no hace /Maskeráno/ ni /Masheráno/, formas muy usadas entre los periodistas deportivos españoles, sino /Mascheráno/; con el costarricense Dave Myrie, que al contrario que en el caso de Mascherano sí se pronuncia en función de su origen anglosajón, /Déiv Máiri/, no /Dáve Mírie/, o con el colombiano James Rodríguez, cuyo nombre se lee por decisión propia y familiar /Jámes/, no /Yéims/, como ya hemos dicho más arriba, etc.; en estos casos, decía, solo acudiendo a los archivos de audio de los medios de sus respectivos países se puede determinar cómo hay que llamarlos. Solo después de estas comprobaciones fue posible grabar los audios (recordemos que no se hicieron transcripciones fonológicas de los nombres de las selecciones hispanas).

Todos estos retos, lejos de desanimarnos, nos hicieron trabajar en la Guía con más ahínco, si cabe, conscientes de que nuestra labor, que se revelaba más compleja de lo esperado, produciría también un servicio a la comunidad futbolística de un valor aún mayor de lo esperado. Todavía no disponemos de todos los datos de seguimiento que proporciona Google Analytics, pero sí sabemos que las consultas y los tuits sobre la Guía han sido masivos, especialmente los relacionados con las selecciones de Alemania, Holanda y Francia.

Y llegados a este punto —aquí es donde, quizá, debería aparecer un aviso del tipo «SeproTec no se hace responsable de las opiniones vertidas por sus colaboradores», porque voy a expresar una opinión muy personal—, tengo que decir que me ha sorprendido la aparente falta de interés y, en cierto sentido, de profesionalidad, de algunos prominentes comentaristas deportivos de la radio y la televisión españolas, que han demostrado en las retransmisiones o crónicas de los partidos no ya un absoluto desdén por la Guía de SeproTec y la Fundéu, algo perfectamente entendible (en el sentido de comprensible, justificable, no en el de inteligible —el único, curiosamente, recogido en el DRAE—) si tenemos en cuenta que hay a su alcance otras formas de conocer la pronunciación de los protagonistas del Mundial (YouTube, Forvo.com, archivos de radio y televisión, las webs de las televisiones de medio mundo…) y que uno es libre de elegir la que más le guste, sino porque han decidido dejarse llevar por la inercia de lo consuetudinario y no molestarse en contrastar (el verbo del periodismo por antonomasia) sus fuentes (¿realmente Thibaut Courtois se hace llamar /Tibú/, o se presenta como /Tibó/; ¿el apellido de Arjen Robben se pronuncia /Róben/ o /Robén/..?). Así, por ejemplo, en la final de anoche entre Alemania y Argentina me volvieron a salir sarpullidos al escuchar una vez más —y ya era la séptima— que quienes la retransmitían llamaban /Hogüédes/ o /Hagüédes/ a /Hévedes/ y /Yoákin Lov/ a /Yoájim Lef/… Pero, como dice el refrán, en el pecado llevan la penitencia, porque imagino que entre los miles de aficionados que han seguido los partidos del Mundial y que han sentido la sana curiosidad —y la sabia humildad— de consultar la Guía (u otros medios a sus alcance, insisto) se habrá producido un runrún de desaprobación hacia los profesionales que no se han molestado en hacerlo.

 

Jaime Garcimartín

Exredactor de la Fundéu BBVA

Consultor Lingüístico – SeproTec

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Argentina y Alemania juegan la final: conozca los nombres de los 8 jugadores finalistas que peor se pronuncian:

SELECCIÓN

NOMBRE

Pron.  adecuada

Pron. incorrecta

ALEMANIA

Joachim LÖW

Yoájim Lef

Yóakim Lóv

ALEMANIA

Kevin Grosskreutz

Kévin Gruskróits

Kévin Groskróits

ALEMANIA

Benedikt Hoewedes

Bénedik Hévedes

Bénedik Howedes

ALEMANIA

Roman Weidenfeller

Róman Baidenféla

Róman Weidenféler

ARGENTINA

Alejandro Sabella

Alejandro Sabela

Alejandro Sabeya

ARGENTINA

Martín Demichelis

Martín Demichélis

Martín Demikélis

ARGENTINA

Ezequiel Lavezzi

Ezekiél Lavezi/Lavesi

Ezequiel Lavetsi

ARGENTINA

 Javier Mascherano

Javiér Mascheráno

       Javier Maskerano
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El pasado viernes, el Instituto de Estadística de Cataluña y la Dirección General de Política Lingüística Autonómica presentaron su estudio sobre los usos lingüísticos de población en Cataluña, en el que destaca el aumento del castellano como lengua habitual entre la población catalana.

El informe se basa en los datos cosechados durante el año 2013 y confirma el primer puesto del castellano como lengua inicial con un 55,1% frente al catalán que lo habla un 31% de la población como lengua habitual. Podemos apuntar que, dentro de este grupo, los ciudadanos usan el catalán para sus relaciones con la Administración Local en un 47,9% de los casos, mientras que no llega al 36% en su uso habitual con el comercio o con la Administración del Estado. Tan solo un 2,4% de la población hablan castellano y catalán indistintamente.

Los datos confirman que el castellano ha aumentado un 4,8% desde el año 2008, un crecimiento que se consolida a costa del catalán, que solo aumenta 0,7 puntos desde el mismo año; y es que, según el informe, el crecimiento del castellano se debe en parte al aumento de la inmigración en Cataluña, sobre todo de inmigrantes procedentes de América Latina con el español como lengua materna. El informe recuerda que, en 10 años, la población extranjera en Cataluña ha pasado del 9,3% al 17,5%, un dato a tener en cuenta a la hora de entender los cambios en el uso de las lenguas y en el aumento de otros idiomas como el árabe, el rumano o el bereber.

Otro dato curioso que desvela el informe, es el alto conocimiento que tiene la población catalana acerca del castellano. El 95% de ellos conoce perfectamente el idioma, tanto a la hora de hablar como de leer o escribir. Mascarell, consejero catalán de Cultura, quiso destacar en la presentación del informe que «el catalán sigue avanzando hacia la normalidad social», a pesar de la globalización y las nuevas formas lingüísticas que llegan a Cataluña y al resto de España. Así mismo, Mascarell añadió que estos datos consolidan «un modelo lingüístico plural y plurilingüe».

Respecto al conocimiento de otros idiomas, el inglés ha aumentado 6 puntos porcentuales en los últimos cinco años. De esta forma, en el año 2013, el 38,4% de la población entiende este idioma, el 31% lo puede hablar, el 34,7% sabe leerlo y solo el 30,6% está capacitado para escribirlo. Por grupos de edad, los más jóvenes (de 15 a 24 años) son los que tienen un nivel más elevado de este idioma, superando el 60% en todas las habilidades. Por el contrario, los grupos que demuestran un mayor grado de conocimiento del idioma francés, son los que se encuentran en una franja entre los 45 y los 64 años de edad, algo que demuestra el claro retroceso de este idioma en nuestro país.

 

Álvaro Salamanca

Responsable de Relaciones Institucionales

SeproTec Multilingual Solutions

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Hace unos días, a raíz de la publicación en el blog «Strambotic» (diario Publico) de un interesante artículo sobre el origen carcelario de muchas palabras coloquiales («Diez palabras muy dabuten surgidas en el talego que usas cada día»)[1] que venimos usando en España, principalmente entre la gente más joven, desde los años setenta, un amigo me puso en guardia sobre el mal uso que se hacía en el texto de la palabra interfecto. Hablando del curioso origen del verbo chinarse[2], decía el autor:

«Este cronistas escuchó recientemente en el aeropuerto de Barcelona a una joven de buen ver (de muy buen ver) manteniendo una conversación nada íntima con un interlocutor invisible: “¿Y por qué se ha chinado la Esther?”. Estuve tentado, pero no lo hice, de preguntar a la interfecta si su amiga se había “rajado la carne o las venas con un trozo de cristal en señal de protesta para lograr sus objetivos”…».

Efectivamente, si acudimos al Diccionario académico, vemos que recoge la siguiente definición de interfecto: ‘(Del lat. interfectus, part. pas. de interficio, matar). adj. Der. Dicho de una persona: Muerta violentamente, en especial si ha sido víctima de una acción delictiva’. Puesto que la interfecta del texto de Strambotic lejos de estar muerta, y menos aún de forma violenta —dada su apariencia, «de muy buen ver»—, estaba vivita y coleando, parece claro que lo que quiere decir el autor con la interfecta es la mencionada, la aludida, acepción no recogida por los académicos, pero ampliamente usada por los hablantes y los medios de comunicación.

Tanto es así que ha merecido la atención de la Asociación de Academias de la Lengua Española, que en su Diccionario panhispánico de dudas (DPD) advierte de que la voz interfecto, usada frecuentemente con intención humorística o despectiva en el habla coloquial con el sentido impropio de ‘individuo del que se está hablando’, ha de ser evitada.

Me temo, no obstante, dado el extendidísimo uso actual de interfecto con el sentido que la Academia considera censurable, y teniendo en cuenta que la mayor parte de diccionarios de uso del español, entre ellos el Clave y el María Moliner, recogen esta acepción, que los académicos tendrán que replantearse si siguen o no condenándolo. Los propios corpus académicos —el CORDE, el CREA y el CORPES XXI— dan buena muestra de la evolución progresiva de su uso, que a medida que avanzamos en el tiempo se decanta por la segunda acepción[3]. Ahora bien, nos (me) queda la duda del porqué de esta curiosa derivación de interfecto, que de significar ‘muerto de forma violenta’ ha pasado a ser ‘persona mencionada’, y además, cuando se alude a ella con intención humorística. Un humor, sin duda, muy negro…

Anexionar(se) no es apoderarse, sino incorporar, unir, agregar

En los últimos meses, a raíz del conflicto de Ucrania, y en especial el de Crimea, los medios de comunicación han sido muy pródigos en el uso del verbo anexionar. Así, hemos podido leer y oír —y aún seguimos haciéndolo, lamentablemente, pues el conflicto está lejos de solucionarse— noticias como: «16 diputados de la Duma estatal rusa registraron un proyecto por el que Rusia podría anexionarse de* Crimea», «Expertos de diversos países consideran que el presidente Putin no quiere anexionarse de* Ucrania, pero sí que en el país haya un Gobierno débil» o «Dimitri Medvedev ha llegado este domingo a la región ucraniana de Crimea —de* la que Rusia se ha anexionado— para una visita de dos días».

Pero ¿qué dice el Diccionario del verbo anexionar? Pues, además de aclarar que se trata de un verbo transitivo, indica que es ‘Unir o incorporar algo, especialmente un país o una parte de su territorio, a otro (sic)’. Por si hubiera alguna duda, que la hay, las Academias quisieron extenderse en su dictamen sobre anexionar en las páginas del DPD, donde se dice que «Lleva un complemento con a, que expresa aquello a lo que se agrega o incorpora lo designado por el complemento directo: “Poco después de que Hitler anexionara Austria al Reich alemán, Gödel perdió su puesto”», y añade que «Se usa a menudo en forma pronominal: “Italia se anexionaba los territorios de Trento e Istria”».

Es decir, que tanto si se usa como pronominal (anexionarse, se anexiona) como si no (anexionar, anexiona), nunca lleva de para introducir el complemento, sino a. Se anexiona algo a algo, normalmente un territorio a otro, o alguien anexiona algo, pero ese alguien o ese algo no se anexionan de dicho territorio, simplemente lo anexionan o se lo anexionan. Así, en los ejemplos mencionados más arriba, lo apropiado habría sido escribir: «16 diputados de la Duma estatal rusa registraron un proyecto por el que Rusia podría anexionarse Crimea», «Expertos de diversos países consideran que el presidente Putin no quiere anexionarse Ucrania…» y «Dimitri Medvédev ha llegado este domingo a la región ucraniana de Crimea —que Rusia se ha anexionado— para una visita de dos días».

Es muy probable que esta confusión en el régimen preposicional del verbo anexionar(se) proceda de su identificación con el verbo pronominal apoderarse, que, sí rige su complemento con de (el sujeto no se apodera algo, sino de algo). En muchos casos, para evitarlo, se puede sustituir anexionarse por incorporar y ver el resultado, que será palmario: si cambiamos «Rusia se anexiona de* Crimea» por «Rusia incorpora de* Crimea» veremos de inmediato que la construcción es errónea.

 

Jaime Garcimartín

Exredactor de la Fundéu BBVA

Consultor Lingüístico – SeproTec



[1] Hay un excelente glosario de la jerigonza juvenil española en la Wikilengua del español.

[2] Parece ser que chinarse, ‘autolesionarse haciéndose cortes en el cuerpo’, ‘cortarse las venas’, proviene de ‘hacerse el haraquiri’, lo que hacen los chinos japoneses

[3] Sobre la evolución de muchos términos españoles que han cambiado de significado, ver el fantástico artículo de mi excompañero de la Fundéu Federico Romero (DEP) titulado «Pero qué le estáis haciendo a “mis” palabras», una verdadera joya que nadie debería perderse…

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No por falta de ganas, sino por falta de tiempo, escribo ahora, con un poquito de demora, esta reseña sobre el V Congreso Internacional Esletra que se celebró hace poco menos de un mes en Nueva York. El póster, magníficamente diseñado por Jesús Zurita, muestra con mucha visión lo que podría –o mejor,  debería– ser el panorama lingüístico a medio y largo plazo en los Estados Unidos y en el resto del mundo. Hay que ser optimistas, jaja, con el permiso del chino, por supuesto, una posible cohabitación entre el inglés y el español como las lenguas más importantes del planeta.

El congreso de ESLETRA es el primer congreso especializado en el español como lengua de traducción que se ha celebrado en Estados Unidos, en la magnífica sede que tiene el Instituto Cervantes en la Gran Manzana y que ha sido brillantemente organizado por nuestras compañeras de Tremédica Cristina Márquez, Bertha Gutiérrez, Carmen Hurtado, Lida Barbeta, y alguno más que me dejo (lo siento).

Durante los días 23 y 24 de abril, y para ir haciendo boca, se pudo asistir y disfrutar de unos talleres precongreso que fueron impartidos por Fernando Navarro, Bertha Gutiérrez Rodilla y Gonzalo Claros y que SeproTec, junto con la Fundación Lilly tuvo también el honor de patrocinar.

Luego ya, entrando en el congreso propiamente dicho, que se celebro los días 25 y 26 de abril, señalar que contó nada menos que con la presencia de Miguel Sáenz, traductor y miembro de la Real Academia Española de la Lengua. Cabe señalar también la presencia de Fernando Navarro al que le fue entregado el III Premio Esletra al finalizar el congreso. Entre el resto de ponentes pudimos asistir a exposiciones de diversos traductores, docentes y miembros, entre otros, del Consejo de la Unión Europea, Naciones Unidas, Instituto Cervantes, Comisión Europea, TIPO, Academia Norteamericana de la Lengua, etc. De estas sesiones he podido extraer y visualizar un retrato del momento que vive el español en el mundo de la traducción: situación actual y, sobre todo, situación frente a la lingua franca que impera en la actualidad.

En cuanto a las actividades “no académicas” –ya sabéis, corrillos entre las diversas sesiones, cafés, cena final–, la verdad es fueron muy cordiales y, como siempre, amenas y sumamente positivas; en ellas siempre tienes la oportunidad de conocer compañeros de profesión con inquietudes similares y charlar sobre los aspectos profesionales que todos compartimos.

Bueno para no ser pesado, os dejo el enlace del programa para que al que le interese pueda digerirlo tranquilamente.

http://www.esletra.info/index.php/es/

http://www.medtrad.org/jornadas-conferencias/index.html

Paco Martín

SeproTec Multilingual Solutions

 

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¿Te imaginas a un compañero de facultad con el que te cruzas cuando acaba de salir del despacho de un profesor y te dice: «No te lo vas a creer, pero he conseguido sacarle al Vítguestain la prenota del examen de Filosofía del Lenguaje»? ¿Qué pensarías que quiere decir? Probablemente, si sabes italiano (¡qué malo es saber!…), que se trata de que el profesor le ha reservado una fecha especial para que repita el examen (prenotazione, que significa ‘reserva’ en italiano —por ejemplo, de un hotel—, suele abreviarse como prenota). Aunque lo más normal es que sueltes un ¿lo qué? o un prewhat? que se oiga en todo el campus. Pero eso sí, luego, ya más tranquilo, la unión de don Contexto y doña Imaginación seguramente te harán entender que se trata de la nota provisional que el Vitgues tiene en mente para calificar el examen de tu compañero, que a partir de ese momento será conocido, muy probablemente, como el Prenotas.

 

Bueno, pues a mí y a mi amigo Paco Galván, que como escritor —fantástico— es un atleta de la palabra (gracias, por cierto, por esta bella definición, Paco Muñoz) y, por ello, muy fiable a la hora de detectar o de intuir los usos sospechosos o irregulares de nuestra lengua, nos ha pasado algo muy parecido cuando nos hemos topado con el «posneologismo» prelista, presente en prácticamente todos los medios deportivos españoles desde la semana pasada, cuando los técnicos de las 32 selecciones que jugarán el Mundial de Brasil desvelaron las listas de sus 30 elegidos para la gloria.

 

¿Prelista? —nos preguntamos— ¿Y eso qué quiere decir? ¿Que  no llega a lista? Acaso, ¿que se queda en espabilada? Pero entonces, ¿qué sentido tiene anunciar a bombo y platillo que Del Bosque ha desvelado la espabilada de España? No es su función y, además, habría serias discusiones a la hora de decidir quién es, por antonomasia, la Espabilada de España (a mí, por ejemplo, se me ocurren varias…). De modo que por ahí no íbamos bien. No había duda, entonces, de que los periódicos se referían a otro tipo de prelista, y esta no podía se otra que la relación previa, provisional, de jugadores elegidos por el míster para representar a nuestro país en la Copa Mundial de Fútbol de Brasil.

 

A partir de aquí surgieron otras preguntas: ¿es apropiado el término?, ¿respeta las reglas de construcción de palabras en español?, ¿responde a lo que se quiere significar con él?, ¿hay alguna alternativa clara y concisa?… Pero, sobre todo, ¿por qué se han puesto de acuerdo prácticamente todos los periodistas deportivos en llamar a esta lista provisional prelista, con lo fea que es la palabreja? Ya puestos, podrían haber elegido antelista, por ejemplo. Al fin y al cabo, el elemento compositivo ante- también expresa anterioridad en el tiempo o en el espacio, como demuestra un término tan asentado como anteproyecto

 

¿Pero qué dice la Ortografía del prefijo pre-? Pues no mucho; tan solo que aporta una noción de ‘anterioridad en el espacio o en el tiempo’ a la base léxica a la que afecta. Bueno, y que es uno de los más productivos en español (¡voto a bríos que lo es, a juzgar por la facilidad con la que se echa mano de él!), aunque comparte su fertilidad con otros 40 prefijos, entre los que se encuentran algunos tan tortuosos como ex- (¿quién no ha dudado a la hora de escribir, por ejemplo, ex director general* o exdirector general; exBeatle* o ex-Beatle o, ya para nota, exxilofonista* o exilofonista, desde que se publicó la Ortografía en el 2010?) y otros tan maltratados como super- (sigue siendo demasiado habitual ver escrito super veloz* —o, aun peor, súper veloz*— por superveloz; super listo* por superlisto, o escribir super, sin tilde, para referirse a la gasolina súper o al súper del barrio). Pero volviendo al sentido básico otorgado a los sustantivos formadas con el afijo pre- que denotan una anterioridad temporal, que sería el caso de las sospechosas prelistas, la OLE cita los siguientes ejemplos: precampaña, premamá y Prepirineo.

 

Al analizarlos comprobamos que las precampañas no son campañas propiamente dichas, que las premamás no son aún mamás y que el Prepirineo no es el Pirineo. Sin embargo, parece claro que las llamadas prelistas, ya sean de deportistas, de candidatos a unas elecciones o de éxitos musicales, SÍ son listas, y esto nos debería hacer sospechar que algo no funciona. Podríamos decir en contra de este argumento que un prejubilado sí es un jubilado y que un precontrato es un contrato, pero mientras que jubilado y contrato son derivaciones de verbos, jubilar y contratar, respectivamente, ni campañas ni mamás ni Pirineo lo son. Así, mientras que sí parece admisible hablar de prerrelación de jugadores o de jugadores preseleccionados, pues tanto relación como selección provienen de los verbos relacionar y seleccionar, optar por prelista implica decir que no es una lista, sino lo anterior, es decir, un borrador o bosquejo de lista: una lista provisional, que es, desde mi punto de vista, la forma más apropiada de referirse a ellas. De aceptar prelista con el significado de ‘lista previa’ también tendríamos que aceptar, por ejemplo, prebocadillo de jamón para referirnos al plato en el que ponemos el pernil junto a la barra de pan ya abierta, con su chorrito de aceite en la miga y todo.

 

De modo que se podría decir que el prefijo pre- aplicado a sustantivos a los que se quiere dotar de una noción de anterioridad en el tiempo solo es apropiado cuando dichos sustantivos denotan la acción de un verbo, el verbo matriz del que derivan. Es probable, no obstante, que una lectura más atenta y pausada que la mía de la Gramática académica dé al traste con este argumento. Confieso que he ojeado su apartado sobre la prefijación (extraordinario) sin que apenas nada de lo leído me haya servido para establecer mi razonamiento. Pero resulta sintomático, por ejemplo, que en ninguno de los corpus de referencia del español que he consultado, ni en los tres de la RAE que cité recientemente en el artículo Agradezco que me regales peces… ni en los dos que olvidé mencionar —el de Mark Davis, magnífico, y el Nuevo diccionario histórico del español (CDH) de la RAE, espectacular (gracias, Conchi Polo, por recordármelo en los comentarios al artículo)—, aparece un solo resultado de prelista. Parece, por tanto, que es un término acuñado muy recientemente, aunque con un poder viral fuera de lo común, al menos en el deporte.

 

En fin, como dice un profesor de lengua a sus alumnos en una viñeta que cayó en mis manos recientemente: «Estudiar el lenguaje en sí no se puede, porque el lenguaje es un desmadre de la hostia. Pero no me pongan eso en el parcial. Pongan, qué se yo, que es multiforme y heteróclito»…

 

Jaime Garcimartín

Exredactor de la Fundéu BBVA

Consultor Lingüístico – SeproTec

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